Sevilla Mudéjar

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Sevilla Mudéjar. Un diálogo entre culturas

Hay ciudades poliédricas, con mil caras. Sevilla es una de ellas y su rostro mudéjar, una de las perspectivas desde las que puede ser contemplada.

Folleto Sevilla Mudéjar

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Al-Andalus, una Europa indiferente

Si buscamos un elemento de diferenciación cultural entre España y el resto de los países europeos, probablemente encontraremos como factor más determinante la huella dejada por la civilización islámica durante ocho siglos de presencia en nuestro territorio. Fueron los viajeros románticos del siglo XIX los que primero valoraron este rasgo que convertía España y, más concretamente Andalucía, en lo que algún autor moderno ha llamado con acierto “un Oriente cercano y confortable”. Muchos testimonios han quedado como reliquias de aquél fenómeno. Algunos de ellos muy evidentes aunque otros muchos permanecen discretamente alojados en nuestra cultura intangible. Nos centraremos, sobre todo, en los primeros, los más llamativos para el curioso e interesado visitante de nuestra ciudad.

Mudéjar”, un nombre con historia 

La palabra castellana “mudéjar” procede de la islámica “muddayán”, adjetivo aplicado durante nuestra Edad Media a todo aquél musulmán al que se le permitía permanecer en tierra cristiana y seguir practicando su religión y sus costumbres. En el siglo XIX fue, sin embargo, adoptado este término para calificar todas aquellas expresiones artísticas y culturales cristianas que manifestaban un claro origen islámico. Empieza el Mudéjar en Sevilla en 1248 cuando la ciudad es conquistada a los almohades por los ejércitos cristianos de Fernando III y se prolonga en el tiempo hasta el presente, de muy diversas maneras. Las huellas del arte mudéjar no están concentradas en un sector concreto de la ciudad sino que la impregnan toda ella pero hay que reconocer que el su sector Noroeste, el que fue más poblado por mudéjares y también el menos renovado por razones históricas, es el que más testimonios ha conservado de aquel periodo.

Vencidos o vencedores

En la conquista cristiana, largo proceso que duró tanto como la propia dominación islámica, hubo vencedores: los españoles cristianos, y vencidos: los españoles musulmanes, pero también se produjo un curioso fenómeno que supuso una paradójica inversión de tales roles. En aspectos relacionados con el arte y las artesanías, fueron los supuestos vencidos los que finalmente hicieron prevalecer su cultura. Términos como albañil, azotea, azulejo, adobe, acequia, alberca y varios miles de palabras de la lengua española, son de origen islámico. La pervivencia de edificios islámicos después de ser conquistadas las ciudades, la falta de artesanos entre los repobladores cristianos y el innegable atractivo estético de sus construcciones y de sus brillantes ornamentaciones, hicieron que los vencedores asumieran como algo propio la estética de los supuestamente vencidos una vez pasado el dramático momento de la ocupación militar. Fueron pequeñas las comunidades mudéjares a partir de 1264 cuando se sublevan pero muchos de ellos se dedicaron a las artes de la construcción.

Omnium Sanctorum Iglesia de San Marcos de Sevilla  Murallas de la Macarena

Cristianos en una ciudad islámica

Nobles militares que habitaron en alcázares islámicos, monjas y frailes que se recluyeron a orar en viejos palacios musulmanes, campanas que repicaron en lo alto de alminares, creyentes y sacerdotes cristianos que durante un siglo y medio oraron y celebraron su liturgia en la gran mezquita aljama, reyes que se vistieron con sedas fabricadas por manos musulmanas, cristianos que se bautizaron en pilas fabricadas por alfareros moros fueron hechos históricos aparentemente contradictorios que originaron una serena familiaridad con el lenguaje de los supuestos vencidos y una justificada admiración por su innegable atractivo. Labores de ladrillo, revestimientos de yeso, techos de madera, zócalos y pavimentos de cerámica vidriada, muebles de taracea eran sólo algunas de las manifestaciones de esta ciudad mestiza que fue la Sevilla medieval.

El mudéjar y el arte cristiano

El mudéjar se irá mezclando paulatinamente con los estilos artísticos cristianos que llegan desde el norte. En Toledo, reconquistado en 1085 por Alfonso VI, el arte taifa se mezclará con el románico pero cuando Sevilla es reconquistada por Fernando III en 1248 es el gótico de origen francés el estilo vigente y el que se mezcla con el almohade local. Más tarde, en el siglo XV, será el gótico de origen alemán aquel en que se proyecta la Catedral y también el que se mezcla con el arte nazarí que había llegado a Sevilla en el siglo XIV desde el Reino de Granada con cuyos monarcas mantuvo Pedro I excelentes relaciones diplomáticas. El palacio que hace construir en Sevilla este rey de Castilla y León es la mejor muestra de este fenómeno.

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