DULCES DE CONVENTO ¿Qué es?

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Los Dulces de Convento son, sin duda alguna, uno de los tesoros tradicionales con más arraigo y difusión en Sevilla.

Estos auténticos “bocaditos de cielo” significan para el sevillano la pervivencia de unos sabores claros, exquisitos y sin artificios industriales. Sabores tan familiares y ensoñadores como el propio y particular sentido de la religiosidad en Sevilla, una ciudad en la que los añejos compases de los conventos de monjas, con sus entrañables tornos, siempre han sido mucho más que meros testigos arquitectónicos de la deslumbrante historia de la urbe hispalense. “Ora et labora”, reza y trabaja, es el lema general de la vida monástica, que dedica los beneficios económicos de la venta de sus apreciadísimos dulces tradicionales (lo cual no excluye la imaginación ni la innovación) al necesario mantenimiento y a la restauración del propio convento.
Cada año, se organiza justo antes de la Navidad una espléndida muestra y venta de estos productos y también de otros procedentes de la Provincia, en los Reales Alcázares de nuestra ciudad. Yemas de almendra o batata, empanadillas de cidra o boniato, tortitas de aceite, torriijas y pestiños, mermeladas y jaleas, tocinos de cielo, bollitos de Santa Inés, amarguillos, trufas, roscos, tortas de polvorón, cortadillos… Son algunas de las exquisiteces de conventos históricos como San Leandro, Santa Ana, Santa Inés, Santa Paula, San Clemente…