De ruta por la Sevilla de Murillo 5
En tiempos en los que los vuelos de bajo coste, la moneda única y la abundancia de puentes y festivos (y si la crisis no nos ahoga) nos permiten viajar a cualquier país europeo como quien coge el tren a la playa, es normal que conozcamos muchas capitales y tengamos en alta estima a lugares como Roma, París o Londres. Por supuesto que son lugares que hay que conocer, pero… ¿alguna vez os habéis parado a pensar en lo que tenemos más cerca? ¿Conocéis los rincones de vuestra ciudad? ¿Habéis disfrutado de sus museos? ¿Habéis hecho alguna vez turismo por vuestro propio terruño?
Precisamente con la idea de que el turismo por Sevilla también interesa a los sevillanos, organizamos el pasado viernes un experimento. Invitamos a unos cuantos amigos blogueros, tuiteros y flickeros a visitar dos de los lugares clave de la Ruta de Murillo: el Hospital de la Caridad y el Museo de Bellas Artes.
Miguel Ángel, Luis, Ana, Christian, Daniel, Antonio, Maricruz, Pepa, Fran, Alberto, Xosé, Antonio, Nicolás… (avisadnos si nos hemos dejado a alguien) y la compañía impagable de Isidoro Martínez, uno de los guías oficiales de Sevilla expertos en arte. No nos hizo falta nada más para citarnos en el Hospital de la Caridad y disfrutar de uno de los lugares esenciales de aquella Sevilla del XVII que vio nacer a Murillo: la del imperio en decadencia, la de las epidemias, la del arte barroco por excelencia, la de la opulencia y la misericordia. En el enorme recinto que por entonces ocupaba el hospital, se guardan tesoros como la capilla, una de las joyas más desconocidas de la ciudad. Aunque las tropas de Napoleón hicieron de las suyas llevándose gran parte de las obras de arte que allí se guardaban, aún hoy es fácil trasladarse al seicento y maravillarse con los cuadros que cubren casi cada pared del templo. Y, cómo no, con el magnífico retablo, uno de los mejores ejemplos de la imaginería hispalense.
Tras el Hospital de la Caridad nos dirigimos al Museo de Bellas Artes. Pero no por cualquier sitio… sino atravesando el Cabildo y pasando por la Avenida de la Constitución para charlar un rato sobre la catedral, auténtico templo para la obra de Murillo. Su sacristía, la sala capitular y un sinfín de dependencias guardan obras firmadas por el pintor sevillano.
Llegados al Museo, nos dispusimos a disfrutar de ‘El joven Murillo’, una retrospectiva sin precedentes que muy difícilmente volverá a repetirse en las próximas décadas. Cuarenta de las mejores obras tempranas de Bartolomé Esteban Murillo se suman a los cuadros más clásicos que viven habitualmente en la pinacoteca (”la segunda más importante de España”, según la manida pero cierta retahíla que nos encanta decir a los sevillanos). La combinación es increíble: el propio edificio, con sus patios del XVIII, y la antigua capilla del Convento de la Merced son el escenario perfecto para una exposición irrepetible como esta, que estará abierta hasta el próximo 30 de mayo.
El postre a tan apetecibles primer y segundo plato no desmereció el nivel acumulado. De la mano de la Asociación de Hostelería de Sevilla, los miembros de ese atípico grupo de turistas indígenas dejamos descansar un rato a nuestras cámaras digitales y teléfonos inteligentes y nos dejamos arrastrar por el poder de la comida. De hecho, tuvimos la suerte de disfrutar en el restaurante Pando Centro –¡una semana antes de su presentación oficial!– de las especialidades de la época de Murillo que 32 establecimientos de la asociación servirán a sus clientes durante los meses de esta primavera barroca del 2010. En nuestro caso, disfrutamos de dos tapas exquisitas: crujientes de espinacas y queso de cabra y una lasaña con carne a las hierbas, y todo regado con buenos vinos y cervezas fresquitas.
No hay mejor final para un festín cultural que hacer que el estómago participe también de la fiesta. Podéis ver más en la web de la Asociación de Hostelería de Sevilla.
En cualquier caso, no queremos daros más detalles. Lo suyo es que descarguéis e imprimáis nuestra guía de la Ruta por la Sevilla de Murillo y que os echéis a la calle a descubrir, ya sea como local o como visitante, las huellas de aquella Sevilla del XVII.
Si queréis saber más, podéis visitar los artículos que han publicado los siguientes blogs:
El blog del Sr. Polo | Murillo 2.0
Penyaskito | Exposición “El joven Murillo”
Alma Natura | Murillo y un paraguas
También han hablado de la iniciativa en El blog del viajero.
También podéis ver el artículo sobre la exposición que publicamos hace unos días y ver todas las fotos de nuestro álbum de fotos en flickr.
Y si os atrevéis, podéis probar alguna de las recetas de las jornadas gastronómicas organizadas por la Asociación de Hostería de Sevilla que van subiendo, durante las semanas que dura la iniciativa, a su propio blog.




























Una experiencia interesante y absolutamente recomendable. Gracias por la invitación y enhorabuena por el trabajo que estáis realizando.
Un saludo.
Gracias por la iniciativa. La hemos mencionado para promover el turismo dentro de nuestra propia ciudad: ver post Compañeros de ruta (XV) en diariodelviajero.com Saludos
Jo, circuito de lujo y después comilona…..
Por cierto para los que somos de fuera, ¿Existe alguna página de referencia para “visitar” la exposición Murillo joven?
[...] y flickeros para que después podamos contar la experiencia. Hace un par de semanas organizaron algo parecido con la ruta de Murillo, cita a la que por desgracia no pude asistir, y de la que me llegaron bonitas [...]
Foraneo:
No existe una página propia de la exposición… eso sí, puedes pasarte por la página del Bellas Artes y hacer la visita virtual al museo (http://www.juntadeandalucia.es/cultura/media/museos/visitas/bellas_artes/exterior/index.html).
Cómo no, también puedes visitar los enlaces que ponemos al final de nuestro artículo. Los blogueros que participaron han subido muchas fotos a sus cuentas en flickr. También puedes acceder a nuestro álbum haciendo clic en las fotos de arriba.
Entre nuestros amigos y nosotros, podrás ver el Museo y la exposición casi como si como si hubieras estado allí